La educación hacia la presencia apoya a los niños en el autoconocimiento y el bienestar emocional.
Los niños que son capaces de reconocer sus emociones viven una infancia más saludable y feliz. Los padres pueden contribuir a su autoconocimiento animándolos a la reflexión y a la comunicación abierta. Involucrar a los niños en actividades creativas y juegos sensoriales, donde puedan explorar sus sentimientos, es una excelente manera de ayudarles a crecer y desarrollarse. Crea un espacio donde tengan la oportunidad de conocerse a sí mismos.
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