Conozca dos formas diferentes de tomar decisiones, su relación con la actividad cerebral y cómo convertirlas en un apoyo para el crecimiento personal y profesional.
Imagine la mente como un paisaje con dos caminos. Uno avanza entre mapas, comparaciones y planes; el otro, entre las experiencias, las relaciones y las señales internas del momento. Ninguno tiene por qué ser siempre el correcto. Cuando observa por cuál está transitando, puede elegir un ritmo más adecuado, reunir la información que falta y preparar mejor el siguiente paso. Así se abre espacio para aprender, cambiar hábitos y tomar decisiones más maduras.
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