Descubre cómo utilizar la escucha activa, las preguntas abiertas y las respuestas serenas para gestionar los malentendidos y construir relaciones de mayor calidad.
En una conversación difícil, no es necesario encontrar de inmediato las palabras perfectas. Empieza por describir brevemente lo que observas y comprueba si has entendido bien la situación. En lugar de decir «nunca escuchas», puedes explicar que necesitas espacio para terminar de expresar tu idea. Dale a la otra persona tiempo para responder, no atribuyas intenciones y, si es necesario, acuerden retomar la conversación más adelante. Estas estrategias concretas ayudan a reducir la tensión y a encontrar una solución que respete a ambas partes.
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