La relación con un adolescente también comienza por comprender nuestras propias reacciones. Descubre propuestas para una comunicación más consciente, juegos compartidos y momentos de cercanía.
Cada conversación refleja también los hábitos de crianza de los padres. ¿Qué despierta tu irritación? ¿Cuándo empiezas a dar consejos? ¿Eres capaz de limitarte a escuchar? Aquí encontrarás preguntas para la autorreflexión, pequeños experimentos de comunicación y actividades compartidas que ayudan a prestar atención tanto a tus propias emociones como a las necesidades de tu hijo. Cuando los padres comprenden mejor sus reacciones, pueden elegir sus palabras con mayor flexibilidad y crear un vínculo más sereno.
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