Los conflictos con un adolescente pueden abordarse con más calma. Procedimientos prácticos, preguntas, juegos y actividades muestran cómo mantener una conversación sin tensiones innecesarias.
Cuando hay tensión, a menudo no sirve de mucho seguir explicando, sino aplicar un enfoque claro y sereno. Puede ser útil empezar por poner nombre a la emoción, comprobar después si han entendido bien lo que se ha dicho y buscar un acuerdo solo al final. Las guías prácticas muestran cómo reaccionar ante el rechazo, cómo establecer límites sin humillar y cómo retomar la conversación después de una pausa. También incluyen juegos e ideas para esos momentos en los que resulta más fácil hablar mientras se realiza una actividad juntos.
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