El pensamiento crítico favorece una comunicación objetiva, el respeto por las opiniones diferentes y la colaboración en la familia, la escuela y el entorno laboral.
Reflexionar juntos no significa que todos tengan que llegar a la misma conclusión. Lo importante es saber explicar el propio punto de vista, escuchar los argumentos de la otra persona y distinguir una pregunta de un ataque. Los niños pueden aprenderlo mediante juegos y conversaciones compartidas, y los adultos, al tomar decisiones en equipo o resolver desacuerdos. Aquí encontrarás ideas que ayudan a construir una cultura basada en las preguntas y la escucha atenta.
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