La tensión, el silencio o la frustración cambian el ambiente de un equipo. Descubre cómo influyen las emociones en la colaboración y qué puede hacer un líder.
La tensión no resuelta puede manifestarse en respuestas secas, tareas que se posponen o falta de participación en las reuniones. Sin embargo, el problema quizá no esté en las capacidades de las personas, sino en que no se habla de lo que sienten. Este artículo explora cómo crear un espacio para la comunicación abierta y cómo responder con respeto cuando aparecen la frustración o la inseguridad en el equipo. Un pequeño cambio en la conversación puede ayudar a recuperar la colaboración.
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