Las emociones también se trasladan al trabajo, aunque no hablemos de ellas. Descubre cómo una conversación abierta puede favorecer la colaboración y la concentración del equipo.
En el trabajo suele valorarse la objetividad, pero los sentimientos que despiertan las decisiones o la colaboración no desaparecen por el simple hecho de que no los expresemos. A veces, una breve conversación sobre lo que inquieta o motiva a las personas basta para aclarar un malentendido y volver a centrar la atención en la tarea común. Este blog explora cómo se relacionan las emociones con la comunicación y el rendimiento, y propone ejercicios que puedes probar sin convertir cada reunión en una confesión personal.
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