La tensión, las críticas o las expectativas poco claras pueden despertar emociones en el trabajo. Descubre qué las desencadena y explora formas creativas de responder de manera más consciente.
Un desencadenante emocional puede estar en un mensaje seco, en una interrupción durante una reunión o en la sensación de que nadie ha valorado tu trabajo. Cuando la reacción se adelanta a una respuesta meditada, es fácil que la conversación y el resto del día se tuerzan. Este artículo te muestra cómo detectar las primeras señales, poner en palabras lo que te ha afectado y tomarte un momento antes de responder. Dibujar o escribir un poco puede ayudarte a ordenar tus ideas y elegir cómo actuar con más calma.
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