Cuando una conversación se convierte en una batalla, es fácil pasar por alto nuestros propios atajos mentales. Aprende a reconocer las falacias y a argumentar con más calma y precisión.
¿Te ha pasado que quieres tener razón en una discusión con tantas ganas que dejas de escuchar a la otra persona? En los momentos de tensión, es fácil recurrir a exageraciones, suposiciones o ataques personales. La autodisciplina no consiste en reprimir tu opinión, sino en darte un espacio para responder con reflexión. Con ejemplos prácticos y ejercicios, puedes aprender a reconocer tus errores sin juzgarte por cometerlos.
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