Lo que compartimos y creemos en las redes sociales influye en nuestras conversaciones y relaciones. Cultiva el criterio y unos hábitos responsables.
Una publicación que compartimos puede acabar formando parte de una conversación con colegas, familiares o amigos. Por eso es importante distinguir entre información verificada, opiniones personales y afirmaciones incompletas. El pensamiento crítico ayuda a mantener debates más constructivos y a tener en cuenta cómo afectan nuestras palabras a los demás. La autorregulación, por su parte, permite evitar reacciones precipitadas y elegir qué contenido aportamos al espacio digital común.
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