Las conversaciones tensas, el cansancio y los desacuerdos forman parte de la crianza. La comunicación, la empatía y una forma más serena de resolver los conflictos se pueden desarrollar.
A veces basta un pequeño desacuerdo para que un día normal termine convirtiéndose en una noche difícil. Un padre o una madre puede alzar la voz, el niño puede cerrarse en sí mismo y, al final, ambos sienten que no se han entendido. Este blog ofrece un espacio para reflexionar sobre esos momentos sin culpar a nadie innecesariamente. Encontrarás consejos prácticos para expresar lo que sientes, escuchar a los demás y probar juegos sencillos que fomentan la colaboración en familia.
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