Descubre por qué una conversación que exige concentración también puede hacernos sentir más cerca de alguien y qué papel desempeña en ello nuestra energía mental.
Escuchar con atención requiere esfuerzo y, aun así, después de una conversación sincera podemos sentirnos más unidos a la otra persona. No hay contradicción: dedicarle tiempo a alguien puede ser agotador y, al mismo tiempo, enriquecedor. También influye que tengamos espacio para prestar atención a la otra persona y que no debamos repartirnos continuamente entre la conversación y otras obligaciones. Si aprendes a reconocer qué te agota y qué te ayuda a estar presente, te resultará más fácil decidir cómo y cuándo estrechar vínculos.
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