Cuando las preguntas de los niños se alargan y las obligaciones apremian, la paciencia se agota. Aquí encontrarás consejos para fortalecerla cada día, en casa y en el trabajo.
Quizá te resulte familiar esta situación: después de recordárselo tres veces, tu hijo sigue sin guardar los zapatos y notas que estás perdiendo la calma. En el trabajo también puede surgir esa tensión cuando los resultados no llegan de inmediato. Sin embargo, tener paciencia no significa reprimir el enfado ni permitirlo todo. Es la capacidad de darte cuenta de cómo reaccionas y elegir qué hacer a continuación. Aquí encontrarás pequeños ejercicios, juegos y estrategias que te ayudarán a hacer una pausa y responder con más calma.
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