La paciencia puede cultivarse como un hábito de trabajo y como parte de la educación. Descubre pequeños ejercicios y juegos que ayudan a afrontar las situaciones cotidianas.
Cada día ofrece la oportunidad de intentar reaccionar con un poco más de calma: ante el «¿por qué?» repetido de un niño, al aprender una nueva habilidad o al realizar una tarea que requiere tiempo. La paciencia no tiene por qué ser una cualidad innata que solo cabe esperar. Se puede desarrollar mediante pequeños hábitos que se repiten. Aquí encontrarás ideas de juegos para hacer con niños, ejercicios para adultos y sugerencias para aplicar lo aprendido en el trabajo.
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