Un equipo puede parecerse a un barco que cambia de rumbo según sople el viento. Descubre juegos e ideas para que sus integrantes aprendan a reaccionar con flexibilidad y a mantener el rumbo común.
Cuando cambian las condiciones, el barco tiene que ajustar las velas, pero la tripulación sigue colaborando para llegar a su destino. Del mismo modo, un equipo puede redistribuir las tareas o cambiar su forma de trabajar sin perder de vista su objetivo. En este artículo encontrarás actividades para practicar la confianza mutua, llegar a acuerdos y estar dispuestos a probar nuevas formas de hacer las cosas. Cada integrante puede aportar su propio talento y, al mismo tiempo, aprender a responder a las necesidades de los demás.
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