Cuando el trabajo de docente se prolonga hasta la noche, queda menos espacio para disfrutar. Aquí encontrarás consejos, juegos e ideas para conciliar de forma más sostenible la vida laboral y personal.
Después de un día lleno de explicaciones, preparativos y atención al alumnado, puede que al docente le queden pocas fuerzas para atender sus propias necesidades. Si el cansancio se convierte en algo habitual, no significa que haya que renunciar a la profesión ni a uno mismo. Este blog ofrece pequeñas estrategias, juegos e ideas para encontrar el equilibrio, poner límites y volver a fijarse en lo que aporta sentido y alegría al trabajo en la escuela.
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