La conversación sobre las notas también empieza con preguntas para los adultos. Reconoce tus propias reacciones y encuentra la manera de escuchar a tu hijo sin juzgarlo.
Antes de preguntarle por el resultado, fíjate en lo que ocurre dentro de ti. ¿La nota te recuerda tus propias experiencias escolares o despierta en ti el temor de que algo se le esté escapando a tu hijo? Cuando reconoces tus expectativas, te resulta más fácil dejar espacio también a su punto de vista. En lugar de empezar a darle lecciones de inmediato, puedes escucharle y preguntarle qué le ayudaría. Una conversación así fomenta la confianza y, al mismo tiempo, le da la oportunidad de reflexionar sobre su propio trabajo y su responsabilidad.
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