Los momentos sin actividades programadas dan a los niños espacio para descubrir qué les interesa. Este blog propone preguntas e ideas para reflexionar.
Cuando el día no sigue un horario estricto, los niños pueden darse cuenta mejor de lo que les apetece hacer: dibujar, inventar una historia o jugar al aire libre. Un adulto puede ayudarles con preguntas sin condicionar sus respuestas: ¿Qué te ha llamado la atención hoy? ¿Qué te gustaría volver a probar? Estas conversaciones les ayudan a poner nombre a sus intereses y emociones. No hace falta convertirlas en una tarea: basta con escuchar y darles tiempo para encontrar las respuestas a su propio ritmo.
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