Cuando las vacaciones dejan espacio para el tiempo libre, los niños pueden probar sus propias ideas y desarrollar su creatividad. Aquí encontrarás algunas sugerencias sencillas para fomentarla.
No todos los comienzos creativos parten de un gran plan. A veces, un niño da vueltas un rato por la habitación y, más tarde, combina una caja, pinturas y juguetes para inventar su propio juego. Si el adulto no le da instrucciones ya preparadas, queda espacio para probar, cambiar de idea y equivocarse un poco. Pon a su disposición materiales que tenga a mano, reserva un rato para ello y muestra interés por el resultado sin juzgarlo. Así, las vacaciones pueden ofrecer no solo descanso, sino también la experiencia de que cada uno puede desarrollar sus ideas a su manera.
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