Cuando crece la distancia dentro del equipo y las conversaciones se limitan a las tareas, una salida de verano puede abrir la puerta a la confianza, la valentía y la colaboración.
A veces, las personas se conocen sobre todo por sus funciones y los plazos, pero apenas hablan de sus ideas o preocupaciones. Pasar un día juntos fuera de la oficina crea situaciones diferentes: hay que ponerse de acuerdo sobre la ruta, repartirse las tareas o probar una actividad nueva. Precisamente esos momentos pueden ayudar a romper el hielo. Aquí encontrarás juegos y consejos para fomentar una comunicación más abierta, sin la presión de tener que hacerlo todo a la perfección.
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