Una ruta desconocida o un juego nuevo pueden hacer que el equipo salga por un momento de su zona de confort y, al mismo tiempo, abrir espacio para preguntas, ideas y aprendizajes compartidos.
En el trabajo, a menudo se valora que alguien tenga la respuesta. Sin embargo, durante una aventura puede ser más útil admitir que aún no sabemos algo e intentar averiguarlo juntos. La incertidumbre no tiene por qué significar un fracaso; puede dar pie al diálogo y a la búsqueda creativa de posibilidades. En los artículos encontrarás actividades que invitan al equipo, de forma segura, a probar, preguntar y aprender del proceso, no solo del resultado.
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