Cuando cada petición se convierte en una batalla, tanto los padres como los hijos pueden perder las ganas de colaborar. Descubre cómo motivar sin recurrir a recompensas materiales.
Cuando una tarea se aplaza o una conversación acaba con voces alzadas, es fácil pensar que la única solución es prometer una recompensa o amenazar con un castigo. Este blog muestra cómo detenerse en esos momentos, poner nombre a lo que está pasando y buscar un acuerdo adecuado a la edad del niño. Así, incluso un conflicto desagradable puede convertirse en una oportunidad para comprender las necesidades de ambas partes y probar un enfoque diferente la próxima vez.
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