Después de unos días intensos, el aburrimiento veraniego puede generar inquietud, pero también alivio. Descubre cómo aprovecharlo para descansar, dar rienda suelta a la creatividad e introducir pequeños cambios en tu día a día.
Cuando por fin baja el ritmo, puede costar quedarse sin más, sin nada planeado. La mente vuelve a las obligaciones y el tiempo libre, en lugar de aliviarte, te irrita. No tienes que llenarlo enseguida con otra tarea. Intenta fijarte en qué necesitas en esos momentos y regálate una actividad sencilla, sin esperar ningún resultado. Incluso un rato sin planes puede abrir espacio para nuevas ideas.
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