Los ejercicios prácticos pueden ayudarte a hacer una pausa, aclarar tus prioridades y responder a los imprevistos de una manera que encaje contigo.
Cuando el día no transcurra como habías planeado, intenta primero bajar el ritmo y separar los hechos de tus preocupaciones. Después, hazte tres preguntas: ¿qué es importante ahora?, ¿qué puedo controlar? y ¿cuál es el siguiente paso más acorde con mis valores? Este sencillo método no eliminará la incertidumbre, pero puede ayudarte a actuar con mayor conciencia. En el blog encontrarás ejercicios que puedes poner en práctica en situaciones cotidianas.
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