Un plan nos sirve de apoyo, pero los desvíos suelen ofrecernos experiencias que no habríamos elegido de antemano. Explore qué puede aprender de ellos.
Resulta curioso que los momentos que al principio parecen trastocar nuestros planes puedan convertirse en la parte más vibrante del día. Esto no significa que planificar no tenga sentido ni que cualquier imprevisto sea una oportunidad. Se trata, más bien, de estar dispuestos a cambiar por un momento la pregunta «¿Cómo vuelvo al plan original?» por «¿Qué me ofrece esta situación?». Así podrá descubrir nuevas posibilidades sin renunciar a su propio criterio.
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