Cuando en un día de verano queda un rato sin planes, los niños pueden llenarlo con sus propios juegos, preguntas y pequeñas tareas.
Imagina un día libre como una hoja en blanco. El niño puede elegir si quiere añadir un dibujo, inventarse un juego o pensar en cómo ayudar en casa. No todos los momentos se llenan enseguida ni todas las ideas duran mucho. Eso también forma parte de explorar. Los padres pueden ofrecer un espacio seguro y recordarles las opciones disponibles, pero dejando que sean los niños quienes decidan cómo aprovechar su tiempo.
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