El ayuno digital durante las vacaciones ofrece un espacio para practicar la atención plena, reflexionar y adoptar nuevos hábitos. También puede favorecer las conversaciones, la memoria y el aprendizaje.
Al dejar de consultar las pantallas como de costumbre, pueden aflorar cosas que el ruido habitual suele ocultar: qué te hace feliz de verdad, qué te agota y qué deseas. Anota lo que vayas descubriendo, prueba a leer, dibujar o aprender algo sencillo sobre el lugar en el que estás. El ayuno digital no tiene por qué ser una prueba de fuerza de voluntad; puede ser un experimento tranquilo que te ayude a reconocer tus propios hábitos y a aplicar lo aprendido en el trabajo y en casa.
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