Pasar el verano juntos no tiene por qué implicar excursiones caras. Buscad planes para todos los bolsillos y hablad con sinceridad sobre lo que os viene bien.
Invitad a vuestros amigos a un pícnic, a dar un paseo, a intercambiar libros o a pasar una velada en la que cada uno proponga una idea. Estos encuentros dejan espacio para conversar y ser creativos, sin que nadie se sienta obligado a gastar más de lo que quiere. Si al grupo le cuesta ponerse de acuerdo, explicad con calma qué opciones tenéis e intentad encontrar un plan que convenza a todos. La buena compañía suele surgir de la atención y las ganas de participar, no del precio de la actividad.
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