Imagina el verano como un cuaderno en blanco en el que puedes anotar experiencias gratuitas, ideas nuevas y planes que se ajusten a tus posibilidades.
No hace falta llenar todas las páginas con grandes viajes. A veces basta con apuntar un lugar que quieras descubrir, una receta para un pícnic o una habilidad que te gustaría aprender. Cuando haces planes teniendo en cuenta tu presupuesto y tus energías, creas una historia que es verdaderamente tuya, no una copia de la de los demás. Y si las ideas de tus seres queridos no coinciden con las tuyas, expresarte con claridad y amabilidad te ayudará a llegar a un acuerdo sin renunciar a tus propios límites.
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