Unas vacaciones sin mensajes de trabajo pueden ayudarte a descubrir qué te da energía y qué hábitos laborales quieres mantener o cambiar al volver.
Cuando dejen de llegar los mensajes de trabajo, fíjate en hacia dónde se dirige tu atención de forma natural. ¿Echas de menos resolver tareas o, más bien, sentir que siempre te necesitan? Puede que las respuestas no lleguen enseguida. Basta con que anotes qué te tranquiliza, qué te agota y a qué puedes dedicar por fin tiempo. Esta reflexión puede ayudarte a identificar tus propios límites y a elegir cambios que sigan teniendo sentido cuando vuelvas al trabajo.
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