No responder a los correos del trabajo durante las vacaciones no tiene por qué significar que estés descuidando tus responsabilidades; también puede ser una oportunidad para descubrir qué ocurre realmente cuando no estás.
Si tienes la sensación de que todo se paraliza si no respondes de inmediato, los días libres pueden poner esa idea a prueba. Si dejas todo organizado para que alguien te sustituya, tus compañeros podrán resolver las situaciones habituales y tú podrás dejar el teléfono a un lado sin estar pendiente del correo constantemente. Quizá descubras que algunos mensajes pueden esperar hasta que vuelvas. Darte cuenta de ello puede ayudarte a establecer expectativas más sostenibles tanto para ti como para tu trabajo.
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