Estas pautas prácticas pueden ayudarte a establecer límites, reservar momentos sin obligaciones y recuperar poco a poco el control de tu día a día.
Empieza por fijarte en cuándo sueles posponer el descanso y qué te lo impide. Después, elige un paso concreto que puedas llevar a cabo: decidir a qué hora dejarás de responder mensajes de trabajo, planificar una pausa breve o anotar al final del día las tareas para mañana. Estas medidas pueden ayudarte a desconectar y a crear una rutina que deje espacio tanto para el trabajo como para recuperar fuerzas.
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