El bienestar familiar no depende únicamente del esfuerzo de uno de los progenitores; también son importantes los acuerdos, el apoyo mutuo y la forma en que nos comunicamos.
Cada miembro de la familia aporta a la convivencia sus propias necesidades, estados de ánimo y expectativas. Cuando la mayor parte de las tareas de cuidado recae en una sola persona, el cansancio también puede afectar a las conversaciones y a la cercanía. Por eso, los cambios útiles suelen empezar cuando las responsabilidades y el trabajo invisible se ponen sobre la mesa y se acuerdan entre todos. Aquí encontrarás ideas para fomentar una comunicación abierta, apoyarse mutuamente y crear un hogar en el que tanto madres y padres como niños y niñas se sientan escuchados.
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