Cuando dar clase te agota, comprender tu propio estilo docente puede ayudarte a apoyarte en tus fortalezas y encontrar nuevas ideas para el aula.
Hay días en que incluso una clase cuidadosamente preparada termina con la sensación de que podrías haber hecho más. En lugar de buscar una única forma correcta de enseñar, intenta descubrir qué se te da de forma natural y en qué situaciones te cuesta más desenvolverte. Conocer tu personalidad docente puede ayudarte a aprovechar mejor tus puntos fuertes, probar juegos prácticos y elegir pequeños cambios que tengan sentido tanto para ti como para tu clase.
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