La tensión en el aula puede dificultar el aprendizaje y la colaboración. Descubre cómo la inteligencia emocional favorece el bienestar del alumnado y del profesorado.
Cuando un alumno no sabe poner nombre a lo que siente, puede ser difícil entender su inquietud o su retraimiento. Del mismo modo, ante una situación complicada, un docente puede reaccionar antes de darse cuenta de cómo se siente. Desarrollar la inteligencia emocional ayuda a reconocer estos momentos y a crear un espacio para comunicarse con más calma. Aquí encontrarás actividades para acercar las emociones a los niños, fomentar la escucha mutua y contribuir a crear un ambiente más atento en el aula.
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