La inteligencia emocional también se desarrolla en los momentos cotidianos de la jornada escolar. Inspírate en actividades que fomentan la comprensión y el bienestar.
Una conversación después del recreo, poner en común cómo nos sentimos o dedicar un momento a escuchar a un compañero pueden ser oportunidades para aprender a conocernos mejor y comprender a los demás. No hace falta esperar a una clase especial ni a que se den las condiciones perfectas. Este blog ofrece ideas para integrar de forma natural la inteligencia emocional en las clases y en las relaciones cotidianas. Los docentes encontrarán propuestas sencillas que ayudan al alumnado a desarrollar la empatía, expresar sus necesidades y construir un aula más respetuosa.
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