Las emociones y el aprendizaje conviven en el día a día escolar. Descubre cómo las actividades para desarrollar la inteligencia emocional contribuyen al bienestar.
En clase, a menudo nos centramos en qué han aprendido los alumnos. Menos visible es cómo se han sentido mientras aprendían y si han sabido pedir ayuda, gestionar una decepción o alegrarse por el éxito de un compañero. Estas situaciones ofrecen una oportunidad para desarrollar la inteligencia emocional. Aquí encontrarás propuestas concretas para hablar de las emociones sin convertir la clase en otra tarea exigente. A veces basta con hacer una breve pausa y plantear una pregunta que dé pie a una conversación significativa.
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