Las relaciones entre alumnos, docentes y familias influyen en los hábitos de estudio y en el ambiente en el que los niños se sienten capaces de hacer preguntas y progresar.
Los hábitos de estudio no se desarrollan solo durante el trabajo individual. También dependen de cómo se habla de los errores en clase, de si los alumnos se ayudan entre sí y de cómo reaccionan los adultos ante sus esfuerzos. Cuando la escuela y la familia acuerdan expectativas claras y motivadoras, los niños cuentan con un apoyo más sólido para aprender. Aquí encontrarás ideas para colaborar, conversar y realizar actividades en común.
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