Las conversaciones tensas en la escuela, entre amigos o en casa no tienen por qué acabar en una discusión. Descubre cómo hablar con más calma y llegar a acuerdos.
Después de un conflicto, a menudo nos queda dando vueltas en la cabeza algo que no queríamos decir, o la sensación de que nadie nos escuchó. Si estas situaciones se repiten, pueden deteriorar una amistad, dificultar la colaboración y hacer que afrontemos con menos confianza la siguiente conversación. En esta página encontrarás consejos prácticos para expresar tus necesidades sin culpar a los demás, escuchar a la otra persona y elegir el momento adecuado para hablar. Un pequeño cambio en la forma de empezar puede abrir más espacio para entenderse.
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