Cuando un niño se queda callado o se rinde después de cometer un error, pueden ayudarle las relaciones de confianza, las habilidades sociales y un aprendizaje que le resulte gratificante.
A veces, detrás de un fracaso escolar o un conflicto se esconde una inseguridad que el niño no sabe expresar. Las familias y el profesorado pueden crear un espacio donde hablar de lo que sienten, buscar acuerdos y aprender poco a poco a gestionar la decepción. Este blog ofrece juegos e ideas prácticas para fomentar la colaboración, la valentía para pedir ayuda y las ganas de aprender, sin presiones.
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