La lectura amplía horizontes, y el pensamiento crítico nos ayuda a convertir los nuevos conocimientos en decisiones meditadas, tanto en la vida personal como en la profesional.
Cada página que leemos puede plantearnos una pregunta que nunca antes nos habíamos hecho o mostrarnos un problema conocido desde otra perspectiva. Cuando seleccionamos ideas útiles de nuestras lecturas y las contrastamos con nuestra propia experiencia, los conocimientos no se quedan solo en el papel. El aprendizaje no tiene por qué terminar al acabar los estudios: podemos seguir desarrollándolo poco a poco, a través de libros, artículos y conversaciones. Así mejoramos nuestra capacidad para valorar las opciones y aportamos nuevas ideas al trabajo y a las decisiones cotidianas.
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