Los juegos prácticos enseñan a los niños de 7 a 9 años a identificar un problema, proponer soluciones y acordar cuál será el siguiente paso.
Cuando el grupo se queda atascado con una tarea o surge un desacuerdo sobre las reglas, puede ayudar seguir un método sencillo: hacer una pausa, escuchar a todos, describir el problema y proponer soluciones entre todos. Los niños pueden ponerlas a prueba en un juego breve y después explicar qué ha funcionado. El adulto establece límites seguros, pero deja que los niños decidan y asuman una responsabilidad adecuada a su edad.
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