No todas las dificultades de los niños necesitan una respuesta inmediata. Descubre cómo los juegos y las preguntas fomentan el pensamiento autónomo y la cooperación.
A veces, los adultos quieren resolver un conflicto enseguida o mostrar el camino más corto, pero los niños también aprenden mucho cuando buscan su propia manera de hacerlo. En lugar de darles una respuesta hecha, prueba a plantearles una pregunta: ¿Qué pasaría si intentarais llegar a otro acuerdo? En un juego seguro, los niños pueden descubrir que hacer una pausa y escuchar a los demás no es perder el tiempo, sino un buen punto de partida para encontrar una solución.
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