Desde juegos de respiración hasta pausas breves, encontrarás formas concretas de incorporar momentos de relajación a la rutina diaria de los niños, tanto en casa como en la escuela, sin necesidad de preparativos complicados.
Se puede empezar con algo sencillo: respirar hondo y con calma, estirarse después de estar sentado o imaginar por un momento un lugar favorito. En este artículo encontrarás juegos y ejercicios prácticos que no requieren materiales especiales y que pueden adaptarse a la rutina diaria. Los adultos pueden proponer al niño varias opciones y descubrir juntos cuáles le funcionan mejor. Ser constante no significa necesariamente seguir un horario fijo; lo importante es que el niño pueda disfrutar de un momento de tranquilidad cuando lo necesite.
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