Cuando un niño se queda callado después de fracasar o tiene miedo de probar algo nuevo, un apoyo comprensivo puede ayudarle a ganar confianza y a afrontar los cambios.
Una rabieta, negarse a hacer una tarea o decir «no sé hacerlo» puede desconcertar a los padres, pero en ese momento el niño suele necesitar sentirse seguro más que recibir una reprimenda. En este texto encontrarás formas de responder sin restar importancia a sus sentimientos, valorar su esfuerzo y ofrecerle pequeñas oportunidades para tener éxito. Así aprenderá poco a poco que equivocarse no significa fracasar y que puede afrontar situaciones nuevas paso a paso.
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