La confianza en uno mismo también empieza cuando el niño aprende a reconocer sus emociones, sus puntos fuertes y aquello que le ayuda a afrontar las situaciones nuevas del día a día.
Cada niño responde a los retos a su manera. A algunos les ayuda tomarse un momento para pensar; otros se tranquilizan hablando o dividiendo la tarea en pasos más pequeños. Si hablas con tu hijo sobre lo que se le dio bien y lo que le resultó difícil, podrá conocer mejor sus necesidades. También empezará a fijarse en sus propios avances y a buscar maneras de afrontar el siguiente intento con más calma.
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