Las relaciones con la familia, los compañeros y los profesores influyen en cómo los niños perciben sus propias capacidades y encuentran el valor para participar en situaciones nuevas.
Sentirse aceptado puede ayudarles a expresar su opinión, pedir ayuda o sumarse a un juego en grupo. Las familias, los profesores y las personas que cuidan de los niños pueden fomentar un entorno así dando espacio a distintos puntos de vista, valorando la consideración hacia los demás y ayudándoles a resolver los desacuerdos con calma. Al aprender a cooperar y, al mismo tiempo, expresar sus necesidades, los niños adquieren experiencias que pueden aplicar en casa, en la escuela y con sus amigos.
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