La confianza de un niño se fortalece como una raíz firme cuando las personas que lo rodean le ofrecen aceptación, ánimo y la oportunidad de afrontar situaciones nuevas.
Las raíces se afianzan en los momentos cotidianos: cuando un adulto escucha al niño, le confía una responsabilidad adecuada a su edad o le permite terminar una tarea a su manera. Cada una de estas experiencias puede servirle de apoyo cuando se presente un nuevo reto. En el blog encontrarás ideas para actividades y conversaciones que ayudan a los niños a confiar en sus propias capacidades y a ganar autonomía poco a poco, sin presiones innecesarias.
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