Cuantas más tareas intentes encajar en un día, más difícil puede ser cumplir el plan. Descubre por qué conviene dejar un margen al organizarte.
Sobre el papel, un día sin huecos parece productivo, pero basta con que surja una tarea imprevista para que todo el horario se venga abajo. Ese margen no es tiempo perdido: te permite cambiar de una actividad a otra, hacer una pausa o terminar un trabajo que ha llevado más tiempo del previsto. Te explicamos cómo calcular el tiempo de forma más realista, elegir las tareas prioritarias y fijar límites para que tu planificación te ayude tanto con los estudios como con tu vida fuera de clase.
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